Durante este mes y como parte de las actividades que realiza en Museo de Historia natural y Cultural del desierto de Atacama (MUHNCAL), dependiente de la corporacionnde cultura y turismo de Calama, recibimos la visita ilustre del Dr. Marcelo Gálvez, médico radiólogo y la Dr. Ximena Ortega, radióloga infantil con quienes se trabajó en laboratorio en el análisis de tomografías computarizadas de fardos funerarios infantiles Lickanantay, desde una perspectiva médica y arqueológica, su participación permitió obtener valiosos hallazgos sobre la salud, vida y prácticas de estas antiguas comunidades del desierto de Atacama y especialmente de la comuna de Calama.

El doctor Gálvez, quien desempeña sus labores en la Clínica Las Condes y la Facultad de medicina, Universidad Finis Terrae, nos comenta: «Para mí, haber participado en este proyecto ha sido una experiencia profundamente significativa, tanto en lo profesional como en lo humano. Nos permitió acercarnos a las poblaciones que habitaron el desierto de Atacama hace más de 2.000 años, y comprender que, más allá de los restos arqueológicos, estamos frente a personas que desarrollaron formas de vida extraordinarias en uno de los entornos más extremos del planeta. El estudio de estos niños, a través de tomografía computada, abre una ventana única hacia su historia biológica y cultural. Nos habla de resiliencia, de adaptación a condiciones ambientales muy exigentes —como la escasez de agua, las temperaturas extremas y la aridez—, pero también de cuidado, de comunidad y de cosmovisión. Los fardos funerarios, por ejemplo, no son solo una forma de sepultura, sino una expresión simbólica profunda sobre la muerte, la continuidad y la relación con los ancestros. Asimismo, las modificaciones corporales, los patrones de enfermedad y los indicadores de vida cotidiana nos permiten reconstruir aspectos de su existencia que van mucho más allá de lo visible, integrando biología, cultura y espiritualidad. En ese sentido, la paleoradiología se transforma en una herramienta privilegiada para dialogar con el pasado sin intervenir físicamente estos contextos, respetando su integridad patrimonial. También ha sido un verdadero privilegio trabajar con equipos altamente comprometidos con la protección y difusión del patrimonio antropológico de nuestro país. La colaboración con el Museo de Historia Natural y Cultural del Desierto de Atacama ha sido especialmente enriquecedora, no solo por el nivel profesional, sino también por la vocación y el respeto hacia estas comunidades ancestrales. Finalmente, quisiera agradecer sinceramente a Don Osvaldo Rojas y a Allison Rojas, por la oportunidad de participar en este proyecto. Agradecer también a los TM Madelyn Albial, Diego Campos y Kimberlin Araya por el excelente trabajo al adquirir las imágenes de tomografía computada en la Clínica Andes Salud El Loa. Ha sido una experiencia que sin duda refuerza la importancia de integrar ciencia, patrimonio y humanidad en nuestro trabajo».

Por su parte la doctora Ximena Ortega, quien desempeña sus funciones en la Clínica Las Condes y MEDS, nos responde: ¿Cómo se logró establecer un perfil biológico para los infantes?
La tomografía computarizada es una técnica que en la práctica habitual permite estudiar la estructura interna del cuerpo humano de manera no invasiva. Esta capacidad, basada en las diferencias de densidad que atraviesan los haces de rayos X, ha permitido también generar imágenes que aportan información sobre material arqueológico preservando su integridad patrimonial. El esqueleto humano, que ha sido el eje del estudio antropológico por imágenes, tiene aspectos anatómicos constantes que han permitido su análisis y caracterización en restos funerarios. En el caso de los niños, particularmente, el esqueleto todavía está en crecimiento y en activo desarrollo, lo que le otorga a cada segmento óseo características únicas que cambian durante la infancia mientras los cartílagos de crecimiento permanezcan abiertos. De esta forma, y basados en el conocimiento sobre la osificación normal de cada hueso, es posible estimar la edad como un reflejo del estado de maduración global del esqueleto.
Así entonces, el tamaño de un hueso largo, la presencia y el aspecto de los centros de osificación, el estado de las placas de crecimiento y las proporciones corporales entregan información bastante precisa sobre el rango etario, como una fotografía instantánea del crecimiento en la etapa del desarrollo que estamos evaluando.
El análisis de los tejidos y estructuras internas, con hallazgos que son excepcionales en estos individuos dado el estado de preservación en que se encuentran, se suma a los indicadores de la osificación, en la descripción biológica de los restos.

En nombre del equipo MUHNCAL,  agradecemos la visita de los especialistas que con su labor y conocimientos, contribuyen a la investigación de las ciencias en nuestro país.